¿Qué medio de transporte usas para ir al trabajo? ¿Coges el coche para hacer cualquier recado? ¿Utilizas siempre el ascensor o las escaleras mecánicas? Si es así, sigue leyendo, porque vamos a darte muy buenos motivos para que cambies alguna de esas rutinas.
Somos conscientes de que mucha gente no tiene más opciones que coger el coche o el transporte público para ir al trabajo. Pero también sabemos que otros muchos de vosotros, si os lo planteáis, podríais ir caminando o en bicicleta. Probadlo, no perdéis nada.
Caminar tiene innumerables beneficios para nuestra salud: mejora la circulación, aumenta la fuerza y la resistencia, fortalece nuestros huesos, mejora el sueño, ayuda a adelgazar…
Además, si echamos cuentas, en algunos trayectos diarios tardamos el mismo tiempo en coche que andando. Ir al garaje o donde hayamos aparcado, sacar el coche, semáforos, atascos y aparcar en destino suponen un buen rato… En cambio, coger las llaves, la chaqueta y echar a andar es un minuto. Haz un día la prueba. Quizá te sorprendas gratamente. Tu salud, tu economía y el medio ambiente te lo agradecerán.
Otro beneficio importante de ir andando es descubrir y redescubrir las ciudades. Puede que nos tiremos meses y meses sin hacer recorridos a pie por nuestra ciudad y nos estemos perdiendo maravillosos parques, nuevos comercios o incluso pisos en venta.
También os animamos en esos paseos a pie a desconectar el navegador del móvil. Tenemos la sospecha de que estamos perdiendo nuestra capacidad de orientación.
¿Escaleras o ascensor?
Si vives en un quinto, es verano y vas cargado con la compra, te perdonamos. Pero ¿siempre es verano y siempre vas cargado con la compra? Venga, anímate a prescindir del ascensor el resto de días.
Subir escaleras es un excelente ejercicio para fortalecer la musculatura glútea, prevenir dolores de espalda y mejorar tu resistencia.
Anímate también a bajar escaleras. Se trata de un ejercicio muy interesante de coordinación, equilibrio y fuerza, pues debemos frenar el peso de nuestro cuerpo. Además, esa carga y el impacto con el suelo, estimulan y fortalecen nuestros huesos.
Os hemos dado suficientes motivos para que dejéis el coche aparcado y os pongáis a caminar, la decisión es vuestra.
¡Venga! ¿Lo probamos?




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