músculos piernas

Dolores de pierna

En esta sección encontrarás información sobre los dolores de piernas y otros síntomas relacionados. Repasaremos los diagnósticos más frecuentes, los músculos que pueden estar implicados y las estrategias de tratamiento y autocuidado que pueden ayudarte a mejorar.

También encontrarás las señales de alerta que indican cuándo es recomendable consultar con un profesional sanitario.

1. Síntomas y diagnósticos frecuentes

Síntomas:

  • Dolor profundo y difuso, agudo o punzante en la parte posterior de la pierna, dolor detrás de la rodilla.
  • Sensación de presión, de tirantez en los gemelos, falta de movilidad en flexión dorsal (llevar la punta del pie hacia arriba), sensación de “subirse la bola”, calambres nocturnos. 

Diagnósticos:

  • Síndrome compartimental, calambres nocturos, periostitis, problemas vasculares, tendinopatía aquílea, pseudociática, hernias discales L5-S1.

2. Posibles músculos implicados

Glúteos

  • Síntomas frecuentes: Dolor en la región lateral y posterior de la rodilla, dolor en la región posterior y lateral de la pierna, llegando hasta el tobillo, Dolor al estar tumbado o sentado mucho tiempo, pseudociática, dolor por sobrecarga al caminar o al correr.
  • Autotratamiento completo.

    Gastrocnemios y sóleo

    • Síntomas frecuentes: Dolor en la pantorrilla, dolor en la cara posterior de la rodilla, llegando hasta el tendón de Aquiles y a la planta del pie. Dolor intenso por calambres nocturnos o al estar mucho tiempo de pie, dolor por sobrecarga al caminar o correr cuesta arriba. Sensación de tirantez, de falta de movilidad, de presión interna.
    • Autotratamiento completo.

    Peroneos

    • Síntomas frecuentes: Dolor en la cara lateral de la pierna y del tobillo. Dolor persistente después de esguinces de tobillo, sensación de tobillo inestable, de falta de fuerza y equilibrio.
    • Autotratamiento completo.

    Isquiotibiales

    • Síntomas frecuentes: Dolor en la cara posterior del muslo,  dolor en la cara posterior de la rodilla, llegando a la parte alta de la pantorrilla. Dolor al estar sentado con apoyo prolongado sobre esa musculatura.
    • Autotratamiento completo.
          3. Tratamientos

          El objetivo del tratamiento es reducir el dolor, mejorar la movilidad y recuperar la función normal de la región afectada. En la mayoría de los casos, estos síntomas están relacionados con alteraciones musculares, sobrecarga o falta de movimiento, y pueden mejorar con sencillas medidas de autocuidado.


          Técnicas de tratamiento: Estas técnicas autoaplicadas te ayudarán a reducir el dolor, a mejorar la función y la calidad de vida.

          ● Compresión de puntos sensibles
          Aplica presión progresiva sobre los puntos dolorosos durante 60–90 segundos para reducir la tensión muscular y el dolor.

          ● Automasaje: El automasaje ayuda a reducir la tensión muscular, mejorar la circulación y disminuir el dolor.
          Realiza masajes longitudinales, transversales o fasciales para relajar la musculatura y mejorar la movilidad.

          ● Relajación post-isométrica y estiramientos: Ayudan a normalizar el tono muscular, reducir la rigidez y recuperar el movimiento.

          ● Movilidad y fortalecimiento: Mejoran la función, reducen la sobrecarga y las rigideces y ayudan a prevenir recaídas. Mejoran también la tolerancia a las actividades de la vida diaria.

          Es la estrategia más eficaz a medio y largo plazo.

          ● Modificación de hábitos: Pequeños cambios en el día a día pueden marcar una gran diferencia:

          • Evitar mantener posturas prolongadas.

          • Realizar pausas activas.

          • Variar la posición con frecuencia.

          • Adaptar y aprovechar el entorno de trabajo si es necesario.

          Accede al tratamiento específico en el apartado de “posibles músculos implicados”.

          4. Banderas rojas

          Ante estos síntomas, acudir al médico sin demora:

          • Pierna muy roja, caliente y con derrame (líquido). Sensación de presión.
          • Fiebre y malestar general.
          • Pierna fría, pálida o azulada, entumecida, con hormigueo.
          • Deformidad, inestabilidad.
          • Pérdida de fuerza o control del pie.
          • Dolor nocturno constante, que no varía cambiando de posición. 

          Vídeos autocuidados y ejercicios piernas