Dolores de cabeza

En esta sección encontrarás información sobre los dolores de cabeza y otros síntomas relacionados con esta región corporal. Repasaremos los diagnósticos más frecuentes, los músculos que pueden estar implicados y las estrategias de tratamiento y autocuidado que pueden ayudarte a mejorar.

También encontrarás las señales de alerta (banderas rojas) que indican cuándo es necesario consultar al médico sin demora.

1. Síntomas y diagnósticos frecuentes

Síntomas:

  • Dolor de cabeza, de oído, de ojos, dientes, de garganta, de mandíbula.
  • Mareos, inestabilidad, oído taponado, nauseas, visión borrosa, lagrimeo, ojos rojos.

Diagnósticos:

  •  Migrañas, cefaleas de tensión, vértigos, sinusitis, otitis, bruxismo, estrés.

2. Posibles músculos implicados

Trapecio

  • Síntomas frecuentes: Dolor en la sien, mandíbula, detrás de la oreja, cuello, nuca o región occipital. Sensación de mareo, de tensión y rigidez en el propio músculo. Cefaleas, migrañas.
  • Autotratamiento completo.

Esternocleidomastoideo

  • Síntomas frecuentes: Dolor en la frente, en la ceja, en la cara, de oido, de garganta, detrás de la oreja y en la región occipital. Sensación de mareo, inestabilidad, oído taponado, otitis, tinitus, disfagia. Sinusitis, conjuntivitis.
  • Autotratamiento completo.

    Masetero

    • Síntomas frecuentes: Dolor mandibular, dental, de oido, de cara, de cabeza. Dificultad para abrir la boca y para masticar, cefaleas, migrañas, sensación de oido taponado, tinitus, bruxismo.
    • Autotratamiento completo.

    Musculatura suboccipital

    • Síntomas frecuentes: Dolor en barra horizontal desde los ojos hasta la región occipital. Sensación de mareo, inestabilidad, tirantez hacia atrás desde el ojo. Hormigueo occipital, cefaleas, migrañas.
    • Autotratamiento completo.

    Pectorales

    • Síntomas frecuentes: Dolor en la cara anterior del hombro, en el pecho, en el esternón, cara interna de brazo y codo. Sensación de tensión y hombros redondeados hacia delante. Dolor de cabeza, molestia al roce de la ropa con la piel. Hormigueo y pérdida de fuerza en brazo y mano. Síndrome del desfiladero torácico. Epitrocleitis.
    • Autotratamiento completo.
        3. Tratamientos

        El objetivo del tratamiento es reducir el dolor, mejorar la movilidad y recuperar la función normal de la región afectada. En la mayoría de los casos, estos síntomas están relacionados con alteraciones musculares, sobrecarga o falta de movimiento, y pueden mejorar con sencillas medidas de autocuidado.


        Técnicas de tratamiento: Estas técnicas autoaplicadas te ayudarán a reducir el dolor, a mejorar la función y la calidad de vida.

        ● Compresión de puntos sensibles
        Aplica presión progresiva sobre los puntos dolorosos durante 60–90 segundos para reducir la tensión muscular y el dolor.

        ● Automasaje: El automasaje ayuda a reducir la tensión muscular, mejorar la circulación y disminuir el dolor.
        Realiza masajes longitudinales, transversales o fasciales para relajar la musculatura y mejorar la movilidad.

        ● Relajación post-isométrica y estiramientos: Ayudan a normalizar el tono muscular, reducir la rigidez y recuperar el movimiento.

        ● Movilidad y fortalecimiento: Mejoran la función, reducen la sobrecarga y las rigideces y ayudan a prevenir recaídas. Mejoran también la tolerancia a las actividades de la vida diaria.

        Es la estrategia más eficaz a medio y largo plazo.

        ● Modificación de hábitos: Pequeños cambios en el día a día pueden marcar una gran diferencia:

        • Evitar mantener posturas prolongadas.

        • Realizar pausas activas.

        • Variar la posición con frecuencia.

        • Adaptar y aprovechar el entorno de trabajo si es necesario.

        Accede al tratamiento específico en el apartado de “posibles músculos implicados”.

        4. Banderas rojas

        Ante estos síntomas, acudir al médico sin demora: 

        • Dolor de cabeza muy intenso y de inicio repentino (“el peor dolor de mi vida”). 
        • Fiebre, vómitos, rigidez de nuca, tensión alta.
        • Mareo, visión doble, inestabilidad, hormigueo, perdida de fuerza y sensibilidad. 
        • Dificultad para hablar y caminar, un lado de la cara paralizado. 
        • Dolor persistente tras un traumatismo, caida tras un movimiento de cuello. 

        Vídeos autocuidados y ejercicios cabeza