¿Necesita mi abuel@ una silla de ruedas? ¿Debo ponerle una cama articulada para que se levante sin esfuerzo? ¿Tengo que llevarle la compra y evitar que cargue? ¿Le dejo hoy tranquilit@ en la cama que descanse?
Muchas dudas y preguntas nos pueden surgir cuando cuidamos de nuestros padres y abuel@s. Queremos que estén lo mejor posible, que no sufran, que no se cansen, que estén cómodos… y todo ello nos lleva en muchas ocasiones a sobreprotegerlos.
Sabemos que cada persona mayor es única y que sus necesidades específicas marcarán el grado de ayuda que requiere.
Pero sí hemos observado la tendencia a querer hacerles todo, incluso a personas mayores perfectamente válidas. En el momento que empezamos a hacer una tarea por ellos, ya no la volverán a hacer, a pesar de que quizá podían haber seguido haciéndola, con ayuda, durante años. Con la mejor de nuestras intenciones, sin querer, hemos hecho que nuestr@ abuel@ pierda parte de su autonomía.
Debemos ayudarles a preservar todas sus capacidades físicas y mentales el mayor tiempo posible, pero no haciendo las cosas por ellos, sino animándoles a que las hagan por sí mism@s, con nuestra ayuda si la necesitan.
Si les cuesta levantarse del sofá, hay que darles su tiempo y ayudarles si lo necesitan. Si de primeras los levantamos nosotros, será para ell@s un movimiento casi pasivo, que no ejercita ni fortalece los músculos y, por tanto, les debilita.
Si les llevamos la compra a casa, limitamos su paseo y que trabajen la fuerza de los brazos. Podemos llevarles los productos más pesados y las cosas más voluminosas, pero los recados y las compras de mercado, mejor que las sigan haciendo ell@s hasta que sea posible.
Si les peinamos y les pelamos la fruta, estamos limitando el uso de la destreza manual y coordinación que aún conservan. Quizá con un poco de tiempo, un cuchillo y un peine adaptados, puedan seguir haciendo estas actividades de manera autónoma durante años.
Si no hay motivo justificado para que se queden en la cama, los mayores se tienen que levantar SIEMPRE.
Cada día encamad@s sin causa justificada, tiene efectos muy perjudiciales para la salud. Hay que huir del reposo prolongado y de la cama tanto como nos sea posible.
Repetimos: Sabemos que cada caso es único y que las circunstancias y necesidades de las personas mayores y sus familiares, también lo son.
Pero creíamos que valía la pena dedicar unas líneas a este tema, con el fin de hacernos reflexionar sobre la importancia que tiene para el ser humano conservar su autonomía e independencia el mayor tiempo posible.
Todos podemos contribuir, en mayor o menor medida, a prolongar la autonomía de nuestros mayores: ayudando en vez de haciendo, animando en vez de asumiendo, con paciencia en lugar de prisas… La dignidad humana lo merece.
¡Hasta pronto!




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