No nos cansamos de repetir las múltiples bondades del trabajo de fuerza:
– Contrarresta el deterioro de la función contráctil y la atrofia muscular propia del envejecimiento.
– Mejora la fuerza, la potencia y el funcionamiento neuromuscular de los adultos mayores.
– Mejora la movilidad, el funcionamiento físico, el rendimiento en las actividades de la vida diaria, alargando la independencia de los adultos mayores.
– Previene eventos catastróficos como las caídas.
– Incrementa el metabolismo basal, ayudando así a mantener el peso y a quemar grasas.
La fuerza se puede trabajar también cómodamente tumbad@s:
Aquí os dejamos esta sencilla rutina con banda elástica para fortalecer la cadera y piernas:
¡Al lío!




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