¿Eres un/a buen/a paciente? ¿Eres paciente cuando eres paciente? ¿O formas parte del gran grupo de pacientes impacientes?
Si eres del club de los IM-PACIENTES, si eres de l@s que cambias de fisio cada mes, si nunca has terminado un tratamiento de antibióticos o customizas las dietas como te sale de los anacardos, lee atentamente estos consejos antes de acudir a una cita con un profesional de la salud:
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Prepara la cita.
Sea de la especialidad que sea, debes ir preparado: lleva toda la documentación e informes médicos que tengas, escribe los medicamentos que tomas o llévatelos a la consulta, anota las preguntas que quieras hacer y piensa en lo que te pueden preguntar relacionado con tu visita: alergias, operaciones quirúrgicas, horas de sueño, cambio reciente de hábitos…Si acudes por una dolencia, anota desde cuándo, dónde y cuanto te duele y el posible origen del problema (una caída, un movimiento brusco, un sobreesfuerzo, otra enfermedad, etc.). Anota también si alguna postura o gesto te alivia (por ridícula que te parezca).
Sé puntual.
Es una norma básica de educación y respeto, no sólo cuando acudes a una consulta de salud. Si llegas tarde, pueden pasar 2 cosas, y las dos son malas: 1) que tu tiempo de visita se reduzca porque hay otra persona después de ti, o 2) que tu consulta dure el tiempo adecuado, a costa de la persona que viene después. Seguro que te has visto en esta segunda situación alguna vez y no te ha hecho ni pizca de gracia. Así que procura no ser tú el que la provoque.
Si no vas a acudir a una cita, cancélala lo antes posible. El hueco que dejas puede ser ocupado por otro paciente, y eso, con las enormes listas de espera que hay, es oro.
Sé honest@.
Las mentirijillas piadosas, las medias verdades o no dar toda la información, dificultan enormemente la labor de los profesionales de la salud a la hora de establecer un diagnóstico y un tratamiento adecuados.
Ningún profesional de la salud está para juzgarte, sino para ayudarte de la mejor manera posible. Y para ello necesita información completa y veraz.
Toda la información es valiosa.
Quizá tu intención no es ocultar información y simplemente no la compartes porque no le das importancia a ciertos gestos o detalles. A veces esas pequeñas cosas que tu das por normales sin serlo, pueden ser relevantes para solucionar el problema. Que tengas dolor de cabeza constante no es normal, que duelan los pies no es normal, que para dormir tengas que adoptar unas determinadas posturas y tomar una pastilla no es normal. Todas esas cosas que desgraciadamente interiorizamos e integramos en nuestro día a día, pueden ser muy importantes para los profesionales de la salud que nos atienden, ayudándoles a ser más certeros en el diagnóstico y eficaces en el tratamiento.
Confianza y paciencia, también necesita la ciencia.
Tanto si es la primera vez, como si ya has peregrinado por varios especialistas, estás en esa sala de espera porque quieres solucionar un problema, porque confías en el profesional que te va a tratar y porque vas a poner todo de tu parte para que así sea. Si no es así, será mejor que vuelvas cuando estés preparad@.
El profesional que te va a atender va a poner todos sus años de experiencia, estudio y formación al servicio de tu problema para acabar con él. Para ello necesita contar con tu inestimable ayuda, tu confianza y tu paciencia. Sólo así se podrá solucionar.
Sigue las recomendaciones, pautas y plazos.
¿Cuántas veces nos hemos saltado las recomendaciones que nos dan los profesionales de la salud? ¿Cuántas veces, sintiéndonos algo mejor, hemos salido a correr antes de tiempo y hemos recaído? ¿Cuántas veces hemos cambiado las horas de tomar el antibiótico o simplemente lo hemos dejado de tomar al tercer día? ¿Cuántas dietas nos hemos saltado o modificado sin consultar?
Las prisas por obtener resultados, el cortoplacismo de nuestros días, la falta de confianza (o el exceso de ella) o la búsqueda de atajos, nos llevan a cometer estos errores que nos alejan de nuestros objetivos de estar mejor, recuperarnos o perder peso, por ejemplo.
Si al terminar el tratamiento completo, y habiendo seguido todas las pautas que nos han dado, no hay mejoría, probablemente sea el profesional quien te derive a otro colega o especialista.
Al igual que tú, el profesional de la salud debe ser honesto y saber hasta dónde llegan sus capacidades y si éstas son suficientes para abordar tu problema. Si considera que no cuenta con la formación o herramientas necesarias para seguir con tu tratamiento deberá derivarte a algún colega cuando así lo estime oportuno.
Siguiendo estos consejos, cualquier problema será, de entrada, mucho más fácil de diagnosticar y solucionar.

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