¿Quién no se ha propuesto alguna vez perder unos kilos? ¿Cuántas veces te ha caído una gotita de sudor por la frente antes de subir los dos pies a esa báscula maldita? ¿Te has vuelto a pesar con la esperanza de que la primera medición fuese errónea? ¿Lo has intentado una tercera vez, ahora subiendo muy despacito, y sigue saliendo lo mismo? ¿Crees, a pesar de todo, que la báscula está mal apoyada en el suelo y la cambias de baldosa?
Bueno, una vez hemos hecho estos vanos intentos, toca ponernos seri@s:
Si te planteas perder peso, hazlo de manera progresiva, basada en unos hábitos de vida saludables. Las pérdidas de peso a base de dietas hipocalóroicas estrictas te harán recuperar en poco tiempo lo que consigas perder: el temido efecto rebote.
Solo a base de alimentación sana y actividad física diaria conseguirás alcanzar tu peso saludable y mantenerlo. Ponte en manos de profesionales de la salud que te ayuden a afianzar esas pautas y hábitos saludables.
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La báscula no miente, pero no todo es cuestión de kilos.
La báscula de casa no distingue, normalmente, entre el peso del hueso, del músculo, de la grasa o de los líquidos. Tampoco distingue si te pesas por la mañana o por la tarde, si llegas de correr deshidratado o si vienes de una boda de tres días. Tu te subes, te da una cifra y punto. No todo es una cuestión de kilos totales y hay que saber interpretar esos valores.
Otros indicadores a tener en cuenta.
Otros indicadores pueden ser incluso más relevantes que la pérdida de peso: empezar a sentirte más ágil, que el pantalón te apriete menos o que te veas más definid@, son señales de que estás ganando músculo a base del ejercicio que inevitablemente tienes que hacer si tu objetivo es alcanzar un peso saludable duradero.
Por todo ello, a pesar de que la báscula es una buena herramienta para ayudarnos en nuestro objetivo de pérdida de peso, debe usarse con sentido común. La interpretación del peso la tenemos que hacer asesorados por los médicos y nutricionistas.
Además debemos pesarnos en condiciones estables. Aquí van algunos consejos:
Consejos para pesarse.
No te peses todos los días.
No hay que obsesionarse con el peso y con la báscula, no es necesario pesarse todos los días y a todas horas. Con pesarse una vez a la semana es suficiente. Además, como ya comentamos en otros artículos (link), no sólo se trata de perder peso como valor único, sino de perder aquel peso inservible y perjudicial que supone el exceso de grasa.
Pésate a mitad de semana.
Si nos pesamos una vez a la semana, mejor evitar los lunes. Ya sabemos que a veces los fines de semana vienen acompañados de excesos gastro etílicos y el impacto puede ser mentalmente duro. Esa subida de peso es transitoria. Las aguas vuelven a su cauce al retomar nuestras rutinas saludables.
También puede suceder lo contrario: si corremos el domingo una maratón y nos pesamos el lunes puede que hayamos perdido 3 kilos. Esta pérdida debida a la carrera tampoco es real: recuperaremos esos kilos en pocos días tras el descanso y la rehidratación procedentes.
En cualquier caso, los fines de semana suponen una ruptura de las rutinas que dificulta el seguimiento preciso de la evolución del peso. Por todo ello es mejor fijar un día a mitad de semana para pesarnos.
Pésate por la mañana.
Después de la meadita mañanera es el momento idóneo para pesarnos. Nuestro peso fluctúa mucho durante el día. Las condiciones más estables y reproducibles las encontramos a primera hora de la mañana, nada más levantarnos.
Ligerit@s de ropa.
Pésate en ropa interior o desnud@. Ponte musiquita: Full Monty o 9 semanas y media van bien. Deshazte sensualmente de ese pijama de pelotillas y de la camiseta de Metallica del año 2000 y súbete a la báscula. Siempre te tienes que pesar en las mismas condiciones, aunque se permite variar la música del streptease si te motiva más otro género.
Utiliza siempre la misma báscula.
Las calibraciones o los distintos tipos de básculas pueden arrojar pesos diferentes. Por tanto, utiliza siempre la misma. En caso de que te peses en tu casa y también en el gimnasio, los valores comparables serán sólo entre aquellos de la misma báscula, no entre diferentes básculas, y sólo cuando las circunstancias y el momento del pesaje sean los mismos.
No te peses durante la menstruación.
El peso fluctúa bastante durante la regla, así que no te lleves un susto innecesario subiéndote a la báscula esos días. Los niveles hormonales van cambiando durante el ciclo menstrual y con ellos también la retención de líquidos, fuente principal de esa ganancia de peso “irreal” esos días de regla. Que no cunda el pánico: Ese par de kilos extra, según vinieron, se irán: pésate la semana que viene.
Esperamos que con estos consejos y las indicaciones de nutricionistas y médicos expertos en Nutrición, empieces a tener una relación más amable y saludable con tu báscula, y no la taches de pesadita.
¡Ánimo!



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