¿Eres estudiante? ¿Practicas culturismo? ¿Te ha pillado el toro y no tienes nada de comida preparado? ¿No te gusta cocinar? ¿Tienes niños? Tranquil@: aquí está el pollo al rescate.
Resulta difícil ver una cesta de la compra en la que no vayan al menos unas pechugas de pollo.
El pollo gusta a casi todo el mundo y crea consenso por su versatilidad, precio y facilidad de cocinado si no nos queremos complicar la vida.
Se trata por tanto de un alimento muy popular en nuestra mesa, así que vamos a prestarle la atención que merece, repasando sus características nutricionales esenciales y otros aspectos a tener en cuenta.
Índice de contenidos
Propiedades.
El pollo es una carne blanca, bastante saludable y recomendada en múltiples dietas por su bajo contenido en grasas y su alto contenido proteico, su aporte de vitaminas y otros nutrientes esenciales.
Composición.
Atendiendo a las diferentes partes del pollo, podemos encontrar algunas diferencias en cuanto a su composición nutricional:

Los datos son del cuadro son de partes del pollo crudo con piel. Recomendamos no consumirla por su alto contenido en grasas.
Peligros.
El pollo es una carne que presenta frecuentemente dos patógenos: el Campylobacter, muy presente en las aves y la Salmonela.
El riesgo de infección por estas bacterias es bastante elevado si no se cocina adecuadamente el pollo o se manipula de manera incorrecta.
Para evitar males mayores o incluso una contaminación cruzada, ahí van algunos consejos:
No laves el pollo antes de cocinarlo.
Las bacterias que presenta tienen una alta capacidad de transmitirse por el agua. Cualquier salpicadura a otros alimentos, utensilios o incluso la ropa, puede ser una nueva fuente de infección.
Lávate las manos antes y después de manipular el pollo crudo.
Así evitarás la contaminación cruzada al tratar otro alimento o ingrediente.
Lava la tabla y los utensilios de cocina antes de manipular otros alimentos.
Si puedes utilizar utensilios de manera exclusiva para el pollo, mejor aún. Evitarás el riesgo de contaminación cruzada.
No comas pollo crudo.
En algunos países se está extendiendo la moda de comer sashimi de pollo como si fuera sushi de pescado. El riesgo de comer carne de pollo cruda es muy elevado.
Cocina el pollo a altas temperaturas.
Es importante que tanto el exterior como el interior queden sometidos a temperaturas superiores a 75°C. Esto se suele garantizar con un cocinado normal, pero hay que prestar atención a que no quede ninguna parte cruda. Si al trocearlo vemos alguna parte sin hacer, debemos llevarla de vuelta al fuego y asegurarnos de su cocinado al 100%.
Curiosidades.
¿Sabías que el pollo es el ave más abundante del planeta?
No es de extrañar, pues su consumo mundial es enorme. Se estima que hay más de 24 billones de pollos en el mundo.
Los pollos son capaces de reconocer y recordar hasta 100 individuos distintos, incluidos humanos.
Un pollo sabe dónde se esconde la pelotita.
Si les escondes un objeto, son capaces de identificar su presencia. Pocos animales muestran esta capacidad.
¿Sabías que los pollos sueñan igual que nosotros?
Pues sí, tienen fases de sueño REM. Ahora quedaría conocer con qué sueñan estas aves…¿Quizá con volar?
Comunicación prenatal.
La gallina y sus polluelos, antes de nacer, se comunican a través de la cáscara del huevo. Eso les permite reconocer la voz de su madre y corretear detrás de ella después.
Pero, los pollos, ¿qué son: gallos o gallinas? Pues las dos cosas.
Del huevo fecundado sale la cría del pollo. Se considera pollo hasta los 5 meses de vida, que es cuando alcanza la madurez y diferenciación sexual. Desde ese momento, los machos son los gallos y las hembras, las gallinas. Los pollos que comemos siguen siendo crías inmaduras, pues no tienen más de 2 meses de vida cuando los compramos. Así que no son aún ni gallos ni gallinas, son pollos.
Compra y conserva.
El pollo es una carne que aguanta poco en buenas condiciones y, por tanto, debería ser lo último que compremos y lo primero que consumamos si no pretendemos congelarlo. Aunque no haya llegado la fecha de caducidad, inspecciona bien la carne y huele el envase. Ante cualquier olor raro o duda en el color, escoge otro paquete. Tanto si lo compramos envasado como a granel, lo guardaremos en un recipiente aislado del resto de alimentos y en la parte de abajo de la nevera: así evitamos la contaminación cruzada si se derramase algún líquido. Si no lo vamos a consumir en menos de 24h horas, mejor congelarlo.
Cocinado.
El pollo es un referente y salvavidas universal para todo aquel que se adentre en una cocina por primera vez o no tenga tiempo de cocinar. Eso no quiere decir que no se puedan elaborar unos guisos estupendos y encontrarse también en los platos refinados de los chefs más reputados. En prácticamente todas las culturas y países del mundo se consume pollo, por lo que la cantidad de recetas y modos de prepararlo es innumerable. A la plancha, frito, empanado, asado, al curry o como componente de diversos guisos, son algunos de sus modos de preparación más comunes. Debemos ser conscientes de que las diferentes formas de cocinado y los acompañamientos del pollo pueden hacer que nuestro plato final sea muy saludable o todo lo contrario.
Si hacemos una pechuga a la plancha (manera bastante saludable de prepararlo), pero la acompañamos de patatas fritas y mahonesa, deja de ser un plato saludable.
Si en vez de hacerlo a la plancha, empanamos el pollo y lo freímos, el plato será aún menos saludable, pues estamos añadiendo muchas grasas.
Os dejamos aquí un pequeño cuadro ilustrativo de cómo cambian los aportes nutricionales en función del tipo de cocinado y la parte del pollo usada.

Los datos son del cuadro son de partes del pollo con piel. Se recomienda no comerla por su alto contenido en grasas.
Ración saludable.
Pongamos como ejemplo una persona con una ingesta diaria recomendada de 2000 calorías. El 15% de estas, es decir 300 calorías deberían ser de proteína. Teniendo en cuenta que la proteína aporta 4 calorías por gramo, debería consumir 75 gramos de proteína al día. Pero no tienen que ser solo de pollo. Existen muchos otros alimentos con contenido proteico, como los huevos, el pescado, otras carnes, etc. Lo ideal será, por tanto, combinar diferentes fuentes de proteína durante la semana e incluso en las mismas comidas.
Esperamos que te haya resultado útil esta información. En otro artículo hablaremos del pollo de corral vs pollo industrial.
¡Hasta pronto!



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