El estreñimiento es un trastorno bastante común en la población en general y en las personas mayores en particular. Si bien no es una enfermedad, puede terminar ocasionando graves problemas de salud.
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Definición.
El estreñimiento es la disminución de la frecuencia de defecación, el dolor y la dificultad en las deposiciones. En otras palabras, que vamos poco al baño, nos cuesta evacuar y, además, es molesto.
Como norma general, diremos que una persona sufre estreñimiento cuando hace caca menos de tres veces por semana.
Síntomas.
- Menos de 3 deposiciones a la semana.
- Heces duras, secas y pequeñas.
- Dificultad para evacuar.
- Sensación de vaciado incompleto.
Tipos.
El estreñimiento puede ser una condición crónica que acompaña a las personas toda la vida o bien puede ser secundario a diversas patologías o problemas de salud.
Estreñimiento crónico primario o funcional.
Se calcula que el 15% de la población adulta sufre estreñimiento crónico, siendo más frecuente entre las mujeres y las personas mayores. Suele ser un estreñimiento de tipo funcional y se debe a:
1) Lentitud en el progreso de las heces por el intestino grueso.
A veces la musculatura del intestino no es capaz de hacer avanzar las heces de manera adecuada, lo que enlentece el vaciado.
2) Falta de sensibilidad del recto a la hora de percibir la presencia de heces.
A veces el recto no reacciona al estímulo de la presencia de heces y, por tanto, no emite información que desencadene el proceso de evacuación.
3) Dificultad de evacuación.
Puede que las heces lleguen de manera correcta al ano, pero que el problema sea que no somos capaces de defecar por falta de fuerza y coordinación de los músculos y los esfínteres.
El estrenimiento crónico funcional no suele acarrear graves problemas de salud, más allá de hemorroides y fisuras por la dificultad de evacuar.
Estreñimiento secundario.
El estreñimiento secundario puede deberse en ocasiones a circunstancias concretas y temporales, como un cambio de domicilio, de trabajo, de hábitos alimenticios, falta de fibra o falta de actividad física y movimiento. En estos casos, si no existen otros síntomas, el estreñimiento no estará asociado a problemas de salud graves.
Pero, en otras ocasiones, el estreñimiento secundario es consecuencia de diversas alteraciones estructurales o funcionales del sistema digestivo asociadas a patologías y problemas de salud que pueden ser graves.
El estreñimiento es un síntoma y su aparición repentina nos debe poner alertar sobre qué lo está causando, especialmente si va asociado a otros síntomas o problemas.
Algunos de esos síntomas o problemas son:
– Inicio del estreñimiento en edad superior a 50 años.
– Presencia de sangre en las heces.
– Pérdida de peso sin ninguna otra causa que lo justifique.
– Historia familiar de cáncer de colon.
– Estreñimiento que no mejora con un reajuste de la dieta ni con tratamiento laxante.
En estos casos debemos acudir al médico de inmediato para que nos realicen un examen completo y determinen las causas.
Tratamiento.
Ya hemos enumerado algunos factores que aumentan el riesgo de sufrir estreñimiento y que podemos modificar y mejorar. De nuevo, una alimentación sana y la actividad física regular son las grandes protagonistas.
Alimentación.
Es fundamental llevar una alimentación sana y equilibrada, con alto contenido en fibra. Las frutas y verduras tienen gran parte de su fibra en la piel, así que es importante no retirarla para obtener ese aporte extra. La fibra, al no ser digerida por el intestino pasa a formar parte de las heces y, además, retiene parte del agua para hacer más fácil la evacuación.
Hidratación.
Es importante mantener siempre un buen nivel de hidratación, a base de agua, infusiones o alimentos con alto contenido hídrico, ya que facilitaremos el buen funcionamiento del aparato digestivo. Las heces estarán más hidratadas y facilitaremos su evacuación.
Actividad física.
El sedentarismo es el gran aliado del estreñimiento. Por eso, también las personas mayores lo sufren más, ya que su movilidad se reduce. Debemos evitar la inactividad y que nuestros mayores permanezcan encamados. Hay que moverse lo máximo y lo antes posible tras una convalecencia inevitable.
Debemos caminar, movernos y hacer actividad física a diario. Con ello, conseguimos activar e incrementar el movimiento intestinal, favoreciendo un tránsito más eficaz y facilitando así la defecación.
No retener las ganas.
Es importante que, sobre todo las personas mayores, vayan al baño cuando tengan ganas y que no retengan mucho tiempo la evacuación, pues esta conducta puede agravar el problema de estreñimiento.
No automedicarse y evitar el abuso de laxantes.
Si una alimentación rica en fibra, una buena hidratación y el ejercicio físico regular no son suficientes para evitar el estreñimiento, debe ser el médico quien nos prescriba los laxantes que pueden ayudarnos. La automedicación y el abuso de laxantes puede tener el efecto contrario al perseguido, perpetuando y agravando el estreñimiento, y provocando además otros síntomas como vómitos, náuseas o diarreas.
Postura de evacuación.
La postura ideal de evacuación es con una buena flexión de caderas, con las rodillas por encima del nivel de estas. De hecho, una posición ideal, de ser posible, sería de cuclillas. Como es poco viable que podamos adoptarla, al menos podemos utilizar un elevador para el apoyo de los pies y conseguir esa flexión de cadera.

Automasaje.
Un automasaje abdominal puede ayudarnos a ir al baño. En el siguiente vídeo, vamos a explicar unas cuantas maniobras que podéis hacer si sufrís de estreñimiento frecuente o si estáis convalecientes en la cama (estar encamado durante un tiempo perjudica mucho el tránsito intestinal). Si bebéis un vasito de agua antes del masaje, estas técnicas serán más efectivas.
¡Al lío!
Esperamos que os sirvan de ayuda estos consejos y el automasaje que os hemos mostrado.
¡Hasta pronto!




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