Las quemaduras son un accidentes domésticos y laborales muy comunes. ¿Sabemos qué debemos hacer cuándo nos quemamos? ¿Y lo que NO debemos hacer?
Vamos a intentar dar unas aclaraciones:
Nuestra piel está compuesta por dos capas: epidermis, la más externa y la dermis, más profunda. Son las que protegen nuestro cuerpo de los agentes externos.
Índice de contenidos
Clasificación de las quemaduras.
En función de la profundidad, podemos clasificar las quemaduras en:
Quemaduras de primer grado. Son quemaduras leves que solo afectan a la capas más superficial, la epidermis, provocando un enrojecimiento.
Quemaduras de segundo grado. Son quemaduras que destruyen la epidermis y una parte variable de la dermis, apareciendo inflamación y ampollas. Provocan dolor y una pérdida de líquidos del tejido.
Quemaduras de tercer grado. Afecta a todas las capas de la piel, se llaman quemaduras de grosor total. La piel aparece chamuscada, puede tener aspecto blanquecino, y no suele ser dolorosa debido a la destrucción de las terminaciones nerviosas.
Gravedad de las quemaduras.
La gravedad de las quemaduras se establece en función de la profundidad y de la extensión.
Se consideran graves independientemente de su extensión o profundidad, las quemaduras que afectan a manos, pies, cara, ojos y genitales, así como todas las de segundo y tercer grado en niños, ancianos y accidentados con enfermedades previas significativas.
Ante cualquier duda, mejor tratar las quemaduras como graves.
¿Cómo actuar ante una quemadura?
Normas generales.
Eliminar la causa.
Retirarnos o retirar al accidentado del foco térmico que ha producido la quemadura, sean llamas, productos químicos u otras fuentes de calor.
Refrescar la zona quemada.
Podemos sumergir la zona quemada en agua o bien ponerla bajo el grifo dejando correr el agua durante 20-30 minutos. Debemos evitar enfriar todo el cuerpo ya se puede sufrir hipotermia.
Quitar elementos que guarden calor.
Debemos retirar las joyas u otros objetos que guarden calor como la ropa o algunos de sus elementos, siempre que no estén pegados a la piel.
Cubrir la quemadura.
Envolvemos la quemadura con paños o gasas limpias humedecidas sin apretar mucho el vendaje.
Acudir al hospital.
Debemos ir al servicio de urgencias para que valoren el verdadero alcance de la quemadura y evitar así riesgos mayores y complicaciones.
Casos especiales.
Quemaduras por fuego.
Si una persona está en llamas, no debe apagarse este fuego con agua. Le animaremos para que se tire al suelo y ruede o lo cubriremos con una manta hasta sofocar el fuego. Cuando ya no haya llamas, podemos echar agua en las zonas quemadas.
Estos accidentes de fuego suelen llevar asociadas quemaduras en las vías respiratorias o inhalaciones de gases, por lo que debemos estar muy pendientes de la respiración y del estado de consciencia del sujeto. Si el sujeto respira y está consciente, seguimos con las pautas generales.
Quemaduras químicas.
Debemos minimizar el tiempo de exposición al agente químico para frenar la evolución y extensión de la quemadura. Para ello, lavaremos de forma generosa con agua a chorro la quemadura durante 20-30 minutos y eliminaremos los elementos que estén en contacto con la piel, pero no pegados a ella. Después, seguiremos el resto de las pautas generales.
¿Que NO debemos hacer ante una quemadura?
Aplicar pomadas o cremas.
No debemos aplicar ningún producto sobre la quemadura, ni cremas, ni pomada, ni pasta de dientes… SOLO AGUA. Cualquiera de esos productos, en la fase aguda, no ayudan nada y son un posible foco de infección.
Usar hielo.
No debemos poner hielo sobre la quemadura, ya que podría causar nuevas quemaduras o agravar la existente.
Romper las ampollas.
No debemos romper las ampollas ya que abrimos la puerta a la entrada de gérmenes y posibles infecciones.
Despegar cualquier elemento adherido a la piel.
No debemos despegar la ropa o cualquier cosa que, como consecuencia e la quemadura, haya quedado pegada a la piel, ya que podemos agravar la situación al agrandar la herida o abrir nuevas vías de infección.




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