¿Tienes sueño o un sueño? ¿O tu sueño es no tener sueño? ¿O sueñas despierto con estar dormido?
El descanso es esencial para tu salud.
La alimentación sana y el ejercicio son fundamentales para nuestro bienestar, pero si no descansamos adecuadamente, perderemos muchos de sus beneficios.
Además, los riesgos para la salud de dormir poco y mal, son muchos: aumenta la probabilidad de sufrir lesiones y accidentes, provoca mal humor, crispación, estrés, fatiga…
La falta de horas de sueño está asociada a la hipertensión, dificulta la ganancia de músculo, disminuye el rendimiento deportivo, dificulta la pérdida de grasa y, además, se nos pone cara de acelga.
Ya tenemos motivos más que suficientes para intentar mejorar nuestra higiene del sueño.
Vamos a proponeros un mundo ideal del descanso. Sabemos que algunos de los consejos que vais a leer, no los podréis seguir por vuestras circunstancias personales. Pero haced lo que esté en vuestra mano para adoptar todas las medidas que sean posibles. Seguro que son más de las que creéis. Aquí van:
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Hacer ejercicio.
Hacer ejercicio, además de sus múltiples beneficios directos para la salud, va a ayudarnos a conciliar el sueño. Eso sí, intentad, en la medida de lo posible, que la actividad física no esté muy pegada a la hora de ir a la cama. El cuerpo, una vez activado tras el ejercicio, tarda un tiempo en volver a su situación de reposo y puede hacer que nos cueste conciliar el sueño. También el hecho de que suba nuestra temperatura corporal con el ejercicio, hará que tardemos más en caer dormidos.
Comer bien.
Llevar una dieta sana y equilibrada nos va a ayudar a descansar mejor y conciliar el sueño más fácilmente.
Es importante que la cena no esté muy próxima a la hora de dormir, pues nuestro sistema procesa peor las calorías por la noche. Hay que intentar dejar al menos un par de horas entre la cena y el momento de ir a la cama.
Evitar el café después de media tarde.
Si eres sensible a la cafeína, evita el café a partir de media tarde ya que puede dificultar la visita de Morfeo. Igualmente intenta evitar cualquier refresco o bebida que contenga sustancias estimulantes que puedan afectar a tu descanso.
Ritual antes de ir a la cama.
Los humanos somos animales de costumbres. Una rutina saludable antes de acostarnos ayuda a conciliar más fácilmente el sueño: una duchita caliente, leer un rato, escribir a mano, escuchar música relajante… Todas estas actividades nos van a ayudar a bajar poco a poco el nivel de activación causado por el ritmo frenético del día. También nos distraen un poco de los problemas y preocupaciones, ayudándonos a caer dormidos sin dar mil vueltas a la cabeza.
Evitar luces y ruido.
Intenta evitar las fuentes de luz y de ruido que puedan disturbar tu sueño. Evita también, en la medida de lo posible, la luz artificial a lo largo del día.
Maximizar el uso de luz natural durante el día nos ayudará a dormir mejor y a regular nuestros ritmos circadianos.
Evitar las pantallas.
Las pantallas del móvil, la tablet o la televisión afectan a la secreción de la melatonina, hormona encargada de regular nuestro sueño. Debemos dejar las pantallas alejadas de la cama y no utilizarlas desde, al menos, una hora antes de irnos a dormir.
Habitación fresca.
Baja un par de grados la calefacción antes de acostarte. No se trata de pasar frío, pero está demostrado que bajar la temperatura corporal un poco, estimula y facilita el sueño.
¿Siesta? Vale, pero con condiciones…
Si te cuesta conciliar el sueño por la noche, quizá sea mejor que evites la siesta, pero si crees que la necesitas, debe ser una cabezadita ligera. Para ello, atent@:
Preferiblemente con luz.
No debemos caer en un sueño profundísimo durante la siesta, así que la luz evitará el peligro.
Post café.
Los efectos estimulantes del café pueden tardar en aparecer 15-20 minutos, momento perfecto para espabilarnos y acabar la siesta.
Máximo 30 minutos.
Prolongar la siesta más de media hora puede ser contraproducente, ya que altera tus ritmos y tus actividades y afectar a tu descanso nocturno. Además, diferentes estudios han demostrado que las siestas de más de una hora se relacionan con mayor riesgo de diabetes, hipertensión y problemas cardiovasculares.
No después de media tarde.
Igual que el café, prohibido tomar una siesta tardía: puede afectar a nuestro descanso durante la noche.
Esperamos que estos consejos te ayuden a dormir mejor ya que es esencial para tu salud y tu bienestar.
¡Siéntete Natty!




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