¿Qué es la ergonomía?. ¿Cargamos peso de manera adecuada? ¿Sabemos sentarnos correctamente? ¿Cómo podemos hacer nuestra jornada de trabajo más saludable? En este artículo vamos a dar algunas ideas para hacernos la vida un poquito más fácil.
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¿Qué es la ergonomía?
Pues qué mejor que acudir a la RAE, que define la ergonomía como el “estudio de la adaptación de las máquinas, los muebles y utensilios a la persona que los emplea habitualmente para lograr una mayor comodidad y eficacia”. Un “ole” por la RAE. No podemos estar más de acuerdo.
La ergonomía se puede y se debe aplicar a todas las actividades que realizamos en nuestro día a día.
En el trabajo.
Sería muy extenso y complejo hacer un listado de adaptaciones para cada puesto de trabajo, así que vamos a dar unas pautas básicas aplicables a la mayoría de ellos sobre las posiciones que debemos intentar mantener.
Tanto las empresas como los trabajadores deberían comprometerse a cumplir las normas de ergonomía y seguridad en el trabajo. Todos ellos saldrían beneficiados: más salud de los trabajadores y menos bajas laborales.
Tanto si trabajas de pie, como si lo haces sentado, debes intentar:
Cambiar de postura frecuentemente.
Nuestro cuerpo en general y nuestros músculos en particular, necesitan que la sangre fluya por ellos. Cuando mantenemos una postura fija durante mucho tiempo, impedimos la buena circulación, los músculos se mantienen contraidos y empiezan los problemas: rigidez, tensión, dolor, entumecimiento…Al cambiar de postura frecuentemente, mantenemos la circulación correcta de la sangre y aliviamos estos problemas.
Cambiar de postura a menudo en el trabajo va a mejorar nuestra circulación sanguínea, evitando o minimizando muchos problemas musculoesqueléticos.
Mantener posturas simétricas.
Siempre que sea posible mantendremos una posición estable, equlibrada y simétrica, con hombros, brazos, caderas y piernas a la misma altura. Con ello evitaremos sobrecargar más un lado que otro.
Minipausas en el trabajo.
En cualquier trabajo, pero más aún en aquellos donde permanecemos mucho tiempo sentados, el cuerpo se verá muy beneficiado de minipausas de 1 minuto cada hora. Aquí te dejamos un sencillo ejemplo.
Evitar las cargas excesivas.
En muchas ocasiones, por las prisas, los ritmos y las exigencias del trabajo, nos saltamos las normas de seguridad y cargamos pesos excesivos en lugar de hacer dos viajes o utilizar las ayudas técnicas disponibles. Esta negligencia puede tener consecuencias muy serias. Hay que exigir tanto a las empresas como a los trabajadores que se cumplan las medidas de seguridad en los protocolos de transporte y carga de pesos. El nivel de producción exigido tiene que estar ajustado a los tiempos adecuados para llevar a cabo las tareas y la manipulación correcta de las cargas.
Distribuir las cargas simétricamente.
Siempre que sea posible, intentaremos cargar el peso de manera equilibrada, distribuida a ambos lados del cuerpo o, mejor aún, en el centro del mismo. De no ser posible, debemos ceñirnos a los límites de carga establecidos en los protocolos diseñados para cada puesto y tarea.
Manipular las herramientas de trabajo pegadas al cuerpo.
Cargar y trabajar con las herramientas cercanas al cuerpo va a limitar mucho el impacto negativo sobre nuestros hombros, cuello y espalda. La fuerza requerida para la tarea será menor y también se reducen mucho las fuerzas que afectan a nuestro cuerpo.
Cargar pesos o manipular herramientas entre los hombros y la cintura.
Todos los pesos y manipulaciones de herramientas por debajo de las rodillas o por encima de los hombros van a sobrecargar mucho nuestros músculos y articulaciones. Si no es posible evitar estas tareas utilizaremos las adaptaciones técnicas necesarias que la empresa debe tener a disposición del trabajador.
En casa.
Todas las recomendaciones que hemos hecho de manera general para los puestos de trabajo son perfectamente aplicables a las tareas del hogar. Además, vamos a dar alguna pincelada más de cada una de ellas:
Planchar.
Esta apasionante tarea nos puede tener entretenidos largos ratos. Tanto si sois de esas personas que planchan hasta la ropa interior como si sois más minimalistas (que plancháis lo mínimo, vaya), tened en cuenta estos aspectos:
- La altura de la tabla debe permitirnos tener el codo ligeramente flexionado cuando planchamos.
- Debemos mantener la espalda erguida, sin inclinarnos hacia delante.
- Plancharemos acercando la tabla al cuerpo.
- Intentaremos mantener la muñeca en posición neutra.
- Evitaremos mantener los hombros elevados en tensión.
- No debemos flexionar el cuello hacia delante.
- Mantendremos una pierna adelantada o bien, un pie adelantado subido en un pequeño cajón o peldaño.
- Cambiaremos de posición frecuentemente.
Barrer y fregar.
Si no habéis sucumbido a la tecnología de nombres pachangueros y aún barréis y fregáis, es interesante poner atención a los siguientes aspectos:
Palo de la escoba o fregona. Debe ser lo suficientemente alto para no tener que inclinarnos hacia delante y que nos permita agarrarlo con las dos manos: la de arriba a la altura del pecho y la de abajo a la altura de la cadera aproximadamente. Existen interesantes palos telescópicos en el mercado.
Hay que intentar que sean lo más ligeros posibles, aunque resistentes y estables. Cuanto menor sea el peso a arrastrar a cada movimiento, menores serán las posibilidades de sobrecargar nuestro cuerpo.
Posición. Debemos mantener una postura erguida, con hombros relajados, barriendo o fregando lo más pegados posible al cuerpo, sin hacer giros ni flexiones de espalda y cadera, evitando los movimientos o pasadas amplias.
Para limpiar debajo de muebles o camas será recomendable ponernos de rodillas y mantener una posición lo más simétrica posible.
Limpieza de cristales o muebles.
Para limpiar muebles o cristales altos debemos minimizar el tiempo que mantenemos nuestros brazos por encima de la altura de nuestros hombros. Si la tarea va a llevar tiempo, utilizaremos una escalera o apoyo estable. En caso de muebles o cristales bajos, evitaremos doblar la espalda, flexionando las rodillas. Para limpiar cualquier tipo de mueble o cristal intentaremos mantener la mano en posición neutra.
Lavar los platos.
Debemos intentar pegarnos bien a la pila, tratando de no inclinar el cuerpo hacia delante para evitar sobrecargar la espalda. Iremos alternando la posición de nuestro pie adelantado, apoyándolo si podemos en un pequeño peldaño o escalón.
Consejo basado en experiencia personal: si vuestra cocina y vuestra altura os lo permite, probad a apoyar la cabeza en el mueble que está sobre el fregadero durante la tarea. ¿Sentís que se relaja la espalda?
Cocinar.
Si vais a estar mucho tiempo troceando, pelando, batiendo, etc., seguid los consejos dados para las tareas de planchar o lavar los platos. Y mejor aún: si podéis hacer parte de esas tareas sentados, aprovechadlo.
Esperamos que estos consejos generales os ayuden en vuestro día a día. Si queréis adaptaciones específicas para vuestro puesto de trabajo concreto, debéis acudir a los expertos en prevención para que realicen un estudio detallado que determine las medidas a adoptar.




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