¿Estás siendo tratado por un fisioterapeuta? ¿Te manda deberes para casa? ¿Los haces? ¿Te saltas muchas de las recomendaciones que te hace? ¿Se lo cuentas en la siguiente sesión?
El éxito terapéutico depende de un buen profesional de la salud y, en gran medida, de un paciente implicado en su proceso de recuperación.
Vamos a ponernos un poquito metafóricos. Si se nos inunda la casa, lo primero que hacemos es poner cubos, recoger el agua con la fregona y poner toallas por el suelo. Todas esas medidas que tomamos son parches temporales. Al día siguiente el suelo estará lleno de agua otra vez porque hasta que no demos con la fuga y no reparemos la tubería rota, no estaremos solucionando el problema. La casa se inundará una y otra vez.
Si nos duele algo y nos tomamos una pastilla para calmar el dolor, puede que mejoremos temporalmente, pero como no estamos tratando el origen del problema, las molestias volverán una y otra vez.
Si voy al fisio y me hace un tratamiento maravilloso con el que mejoro mucho, pero me da ciertas pautas y ejercicios para hacer en casa Y NO LOS HAGO, me estoy saltando el 70% del tratamiento.
El fisioterapeuta ha llegado a nuestra casa inundada, ha recogido el agua, ha puesto toallas por el suelo y, además, ha encontrado la tubería rota y nos ha dado las herramientas para que la reparemos. Está en nuestra mano resolver el problema.
Si no adoptamos estilos de vida saludable y seguimos las indicaciones y recomendaciones que nos dan, los dolores volverán. La casa se inundará de nuevo.
Debemos ser honestos con nosotros y con los profesionales que nos tratan. Tenemos que hacer todo lo que esté en nuestras manos para mejorar.
Todos somos conscientes de que podemos hacer un poquito más por cuidarnos. Hagámoslo. Démonos la oportunidad de estar mejor. Seremos los más beneficiados.
¡Ánimo!




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