Pues sí, como quien no quiere la cosa, nos hemos plantado en Navidad, sinónimo de excesos gastro etílicos. Ese par de kilitos de más que cogemos no son un drama ni debemos volvernos locos.
Si durante el año llevamos una alimentación sana y hacemos ejercicio a diario, las aguas volverán a su cauce en cuanto retomemos nuestras rutinas y hábitos.
Pero ojo, tampoco es cuestión de pegarse una bacanal de 15 días non stop.
No debemos privarnos de nada, pero con sentido común. Hay que disfrutar de todos los manjares estos días, añadiendo 4 sencillas pautas que sin duda reducirán tu soponcio de enero.
Tanto para los que vais a pasar las navidades con seres queridos como para los que las pasáis en familia, ahí van algunos consejos:
Índice de contenidos
Puede que sea difícil seguir tus rutinas habituales de ejercicio, pero seguro que sacas media hora al día para dar un paseo y hacer unos ejercicios de fuerza.
Sáltate algún compromiso.
Si tienes alguna comida o cena por compromiso y te la puedes saltar, hazlo. Te ahorrarás tiempo, dinero y salud. Si el compromiso es ineludible, ve directamente al restaurante. Evitarás un buen número de calorías de las cervezas previas y el picoteo, y habrás cumplido educadamente.
No van a venir todos los vecinos a comer, ni se acaba el mundo mañana. Ajusta las raciones y utiliza platos pequeños.
No ayunes antes de las grandes comidas.
Si llegamos con un hambre voraz, vamos a comer mucho más. Así que no te saltes el desayuno y toma un tentempié de fruta o similar 2 horas antes del banquete.
Limita el picoteo previo.
Es una pena sentarse a la mesa hinchados de picoteo, con poco apetito, y no disfrutar al 100% de las maravillas culinarias preparadas durante horas.
Pon el intermitente.
Alterna una bebida alcohólica o refresco, con un vaso de agua. Cervecita-vaso de agua-vinito-vaso de agua. Además de saciarnos, el agua nos ayudará a mitigar la sed y la deshidratación que provocan tanto las bebidas alcohólicas como las comidas pesadas y con mucha sal, típicas de estos días.
Ya hay bastantes dulces con el café y el champán. Unas brochetas de piña y naranja serán perfectas, pues ayudan a la digestión y son diuréticas.
Pon poco turrón y pastas en la bandeja de los dulces.
Si fuera necesario, cortas más. No dejéis la bandeja repleta de dulces durante la larga sobremesa. Llevadla fuera del alcance de las manos y la vista. La tentación es grande y nosotros débiles.
Sobremesa activa.
Un concurso de baile o una gymkana de juegos con los niños son buenas opciones para movernos un poco: ellos lo agradecerán y vuestro cuerpo también. Otra opción es planear una ruta de belenes, un paseo a algún monte cercano antes de la comida o visitar las luces de Navidad.
Como veis, no son grandes esfuerzos ni necesitamos privarnos de nada. Sólo prestar un poco de atención, disfrutando de todo y de tod@s estas fiestas.
¡Feliz Navidad!



Recent Comments