Dolores en la región cervical.
En esta sección encontrarás información sobre los dolores de la región cervical y otros síntomas relacionados. Repasaremos los diagnósticos más frecuentes, los músculos que pueden estar implicados y las estrategias de tratamiento y autocuidado que pueden ayudarte a mejorar.
También encontrarás las señales de alerta (banderas rojas) que indican cuándo es necesario consultar al médico sin demora.
1. Síntomas y diagnósticos frecuentes
Síntomas:
- Dolor de cuello, de nuca. Dolor de cervicales
- Rigidez, tensión muscular, cuello bloqueado, debilidad e inestabilidad cervical.
Diagnósticos:
- Tortícolis, hernia discal cervical, artrosis en las vértebras, pinzamiento, radiculopatía cervical.
2. Posibles músculos implicados
Trapecio
- Síntomas frecuentes: Dolor en el cuello y la nuca. Dolor de cervicales. Sensación de mareo, dureza y rigidez en el propio músculo. Cefaleas, migrañas.
- Autotratamiento completo.
Elevador de la escápula
- Síntomas frecuentes: Dolor en cuello, nuca y en el ángulo superior de la escápula. Dolor de cervicales. Rigidez, tortícolis, imposibilidad de girar la cabeza hacia el lado afecto.
- Autotratamiento completo.
Musculatura paravertebral
- Síntomas frecuentes: Dolor profundo y sordo en cuello y nuca, dolor en las vértebras cervicales y en el ángulo superior de la escápula. Debilidad, rígidez, fatiga, dificultad para mantener la cabeza erguida.
- Autotratamiento completo.
Escalenos
- Síntomas frecuentes: Dolor de cuello, dolor de cervicales, dolor que va al brazo y antebrazo, dolor entre las escápulas y en el pecho. Sensación de hormigueo, mano dormida y sin fuerza (sindrome del desfiladero torácico). Epicondilitis.
- Autotratamiento completo.
3. Tratamientos
El objetivo del tratamiento es reducir el dolor, mejorar la movilidad y recuperar la función normal de la región afectada. En la mayoría de los casos, estos síntomas están relacionados con alteraciones musculares, sobrecarga o falta de movimiento, y pueden mejorar con sencillas medidas de autocuidado.
Técnicas de tratamiento: Estas técnicas autoaplicadas te ayudarán a reducir el dolor, a mejorar la función y la calidad de vida.
● Compresión de puntos sensibles
Aplica presión progresiva sobre los puntos dolorosos durante 60–90 segundos para reducir la tensión muscular y el dolor.
● Automasaje: El automasaje ayuda a reducir la tensión muscular, mejorar la circulación y disminuir el dolor.
Realiza masajes longitudinales, transversales o fasciales para relajar la musculatura y mejorar la movilidad.
● Relajación post-isométrica y estiramientos: Ayudan a normalizar el tono muscular, reducir la rigidez y recuperar el movimiento.
● Movilidad y fortalecimiento: Mejoran la función, reducen la sobrecarga y las rigideces y ayudan a prevenir recaídas. Mejoran también la tolerancia a las actividades de la vida diaria.
Es la estrategia más eficaz a medio y largo plazo.
● Modificación de hábitos: Pequeños cambios en el día a día pueden marcar una gran diferencia:
-
Evitar mantener posturas prolongadas.
-
Realizar pausas activas.
-
Variar la posición con frecuencia.
-
Adaptar y aprovechar el entorno de trabajo si es necesario.
Accede al tratamiento específico en el apartado de “posibles músculos implicados”.
4. Banderas rojas
Ante estos síntomas, acudir al médico sin demora:
- Debilidad, pérdida de sensibilidad en brazos o manos que progresa
- Torpeza en manos, pérdida de destreza fina (abotonarse, escribir).
- Visión doble, dificultad para hablar.
- Marcha inestable o cambios en el patrón de paso.
- Caídas bruscas inesperadas.
- Mareo y dolor intenso repentino.
- Fiebre, tensión alta, vómitos, rigidez cervical.
- Dolor nocturno continuo que no varía con movimiento/postura.
