posterior hombros

Dolores en la región posterior del hombro

En esta sección encontrarás información sobre los dolores en la región posterior del hombro y otros síntomas relacionados. Repasaremos los diagnósticos más frecuentes, los músculos que pueden estar implicados y las estrategias de tratamiento y autocuidado que pueden ayudarte a mejorar.

También encontrarás las señales de alerta (banderas rojas) que indican cuándo es necesario consultar al médico sin demora.

1. Síntomas y diagnósticos frecuentes

Síntomas:

  • Dolor de hombro superficial o profundo, dolor articular, dolor al mover el brazo, dolor en la cama.
  • Limitación de la movilidad, debilidad, falta de coordinación, chasquidos articulares.

Diagnósticos:

  • Bursitis subacromial, tendinopatía del supraespinoso, síndrome subacromial, radiculopatía C5–C6, hernia discal cervical, capsulitis adhesiva, hombro congelado, tendinopatía del manguito rotador.

2. Posibles músculos implicados

Deltoides

  • Síntomas frecuentes: Dolor en todo el hombro, en función de la región del músculo afectada. Debilidad muscular, sensación de “enganche” doloroso al iniciar el movimiento de elevación del brazo. Restricción de movilidad en rotación interna (deltoides posterior) o externa (deltoides anterior). A veces se diagnostica como tendinopatía del bíceps braquial.
  • Autotratamiento completo.

    Infraespinoso y redondo menor

    • Síntomas frecuentes: Dolor en la cara posterior del hombro, dolor articular, dolor en la cara lateral del brazo. Sensación de pesadez de brazo, hormigueo en la mano, dificultad para ponerse la chaqueta o abrocharse el sujetador. Debilidad en la rotación externa de hombro.
    • Autotratamiento completo.

    Elevador de la escápula

    • Síntomas frecuentes: Dolor en la cara posterior del hombro. Rigidez, tortícolis, imposibilidad de girar la cabeza hacia el lado afecto. Dificultad parea levantar el brazo.
    • Autotratamiento completo.
          3. Tratamientos

          El objetivo del tratamiento es reducir el dolor, mejorar la movilidad y recuperar la función normal de la región afectada. En la mayoría de los casos, estos síntomas están relacionados con alteraciones musculares, sobrecarga o falta de movimiento, y pueden mejorar con sencillas medidas de autocuidado.


          Técnicas de tratamiento: Estas técnicas autoaplicadas te ayudarán a reducir el dolor, a mejorar la función y la calidad de vida.

          ● Compresión de puntos sensibles
          Aplica presión progresiva sobre los puntos dolorosos durante 60–90 segundos para reducir la tensión muscular y el dolor.

          ● Automasaje: El automasaje ayuda a reducir la tensión muscular, mejorar la circulación y disminuir el dolor.
          Realiza masajes longitudinales, transversales o fasciales para relajar la musculatura y mejorar la movilidad.

          ● Relajación post-isométrica y estiramientos: Ayudan a normalizar el tono muscular, reducir la rigidez y recuperar el movimiento.

          ● Movilidad y fortalecimiento: Mejoran la función, reducen la sobrecarga y las rigideces y ayudan a prevenir recaídas. Mejoran también la tolerancia a las actividades de la vida diaria.

          Es la estrategia más eficaz a medio y largo plazo.

          ● Modificación de hábitos: Pequeños cambios en el día a día pueden marcar una gran diferencia:

          • Evitar mantener posturas prolongadas.

          • Realizar pausas activas.

          • Variar la posición con frecuencia.

          • Adaptar y aprovechar el entorno de trabajo si es necesario.

          Accede al tratamiento específico en el apartado de “posibles músculos implicados”.

          4. Banderas rojas

          Ante estos síntomas, acudir al médico sin demora:

          • Dolor en el hombro izquierdo que aparece con el esfuerzo y se acompaña de presión en el pecho, falta de aire (disnea) o sudoración fría.
          • Deformidad del hombro, sobre todo tras un traumatismo o caida.
          • Fiebre, hombro rojo, caliente e hinchado.
          • Incapacidad total para mover el brazo.
          • Debilidad en brazo y mano, perdida de fuerza al agarrar objetos.
          • Palidez, frialdad o cambios de color en la extremidad.
          • Hormigueo persistente en brazo y mano.
          • Dolor en hombro en reposo acompañado de tos persistente, disnea o dolor torácico.

          Vídeos autocuidados y ejercicios región posterior del hombro